viernes, febrero 03, 2006

Amor y Respeto

Hoy, tras mis gestiones en el obispado en Cuenca, he estado con un matrimonio al que quiero mucho. Hablando con ellos surgio el tema del respeto en las relaciones interpersonales. Me hicieron caer en la cuenta como en la fórmula para contraer matrimonio en la Iglesia Católica se le pregunta a los novios si están dispuestos a amar y respetar.
El respeto es sin duda ninguna una dimensión del amor. Sin él se cae inmediatamente en la instrumentalización de la persona. Según ibamos hablando, se hizo la siguiente reflexión: en los pueblos el respeto tiene un componente casi sagrado. A la persona, independientemente de su condición social se la valora por el trabajo realizado, por una vida honrada y laboriosa, y eso exige que en su ancianidad se le respete como álguien que se consagró en cuerpo y alma a su labor. Realmente queda muy lejos del manido y en la práctica fracasado punto de vista marxista sobre la alienación del trabajo.
A la persona se la respeta por lo que realiza, pero en función de lo que él es. Lo que realiza es una manifestación de su ser. A la mula que le acompañó en sus labores no se la respeta. Así, en el amor el respeto es en función no de lo que siento hacia una persona, sino de lo que esa persona es. Es lo que se denomina la dignidad inalienable de la persona. Inalienable porque ni el estado totalitario tiene derecho a hundir a la persona en la masa y olvidar así su dignidad como tampoco un individual tiene derecho a saltarse esa dignidad por muchos títulos de pretensión tenga sobre esa persona (esponsalidad, amistad, familiaridad).
En definitiva, el respeto nos hace reconocer que en el otro hay un santuario interior, un recinto sagrado, donde nadie tiene derecho a entrar y al cual todos están obligados a valorar. Y además el cristiano tiene un añadido: sabe que es el lugar de la presencia de Dios en esa persona.
El amor será más genuino en la medida en que sepa respetar.

1 comentario:

finitud dijo...

Interesante post. Llegué hoy a tu blog, seguiré leyéndote.