miércoles, marzo 28, 2007

Del silencio a la unidad de vida

Estando en Valencia el pasado lunes, pude escuchar una conferencia impartida por Monseñor Montes, obispo de Huesca y Jaca. En ella trataba el tema vocacional, y decía que para que los sacerdotes pudiéramos transmitir el sentido vocacional de nuestra vida, era necesario que cultiváramos la contemplación, la comunión y la misión.
Estos tres aspectos hay que vivirlos desde la unión de vida, es decir, es necesario vivir las tres dimensiones. Si solo ponémos el énfasis en la contemplación, corremos el peligro de aislarnos de nuestros hermanos los hombres, e incluso de caer en la soberbia espiritual. Si solo acentuamos la comunión, haremos un club de amigos, pero nada más. Si acentuamos la misión exclusivamente, caemos en el activismo estéril.
Hay que vivir los tres aspectos, y solo se pueden vivir desde nuestra unión con Dios. En ese sentido se nos propone un camino que comienza desde la escucha y el silencio. Aprender desde el silencio contemplando al crucificado lo que significa "amaos los unos a los otros como Yo os he amado", y comprender así que es verdaderamente la comunión -por cierto, palabra tan manida y desvirtuada, justificadora de mediocridades para tantos- y desde ella salir a predicar el único mensaje que merece la pena: que Dios salva en Jesucristo. Esto es unidad de vida, y sin esto sin duda ninguna que caminaremos desorientados.

9 comentarios:

Cristian dijo...

Buena trilogía hermano. Es verdad que a veces podemos caer en una de ellas, y no darnos cuenta que descuidamos los otros 2... Bendiciones.

Cristian dijo...

Declan:
Feliz Pascua de Resurrección. Bendiciones.

Cristian dijo...

ya te perdiste de nuevo...

icue dijo...

Totalmente de acuerdo co Vd.
Enhorabuena por exponerlo con tanta claridad.

Tu hermano. dijo...

Un abrazo y bendición.

¿Dónde pondremos nuestras raíces sino en la Vida misma? Claro, si la Vida se encarnó y salió al mundo... ¿seremos nosotros más chulos y nos quedaremos tan tranquilos?

Unidad de vida,... pufff. Cuántas veces la veo con grandes deseos y buena voluntad pero se me atraganta una y otra vez.

Rece por mí, ¿si? Gracias.

JOSAN dijo...

Interesante reflexión. Y muy cierta. Centrarse tan solo en alguno de los aspectos llevó a algunos a grandes equivocaciones, o eso creo, por ejemplo, de los que sólo cultivan la misión nació la Teología de la Liberación, de los que sólo cultivaron la comunión la Iglesia "Roja" y de los que sólo cultivaron la contemplación el Jansenismo (salvando ciertas distancias). No sé si me estoy equivocando al poner ejemplos, pero lo cierto es que en la vida del cristiano debe haber armonía entre, como diría Platón, las tres partes del alma.

Marta Salazar dijo...

qué bueno tu artículo y tu blog! Llegué a él a través de Pato Acevedo (Es justo y necesario).

Lo que dices en este post... me parece que, mutatis mutandi, puede aplicarse también a todos nos. laicos.

Un saludo y adelante con tu trabajo y tu estudio!

Anónimo dijo...

Estimado padre:
He llegado a su interesantisimo blog por el Padre Cristian. Comence por curiosidad y realmente sigue leyendo. Muy cierto lo del silencio y el de la"oblacion y reparacion" me aclaro muy bien el concepto de "oblacion" no de la forma del Diccionario sino en el sentido eucaristico. Por favor no se pierda, como dice el padre Cristian. Nos ayudan mucho. Que Dios lo bendiga. Maria Laura

Ignacio dijo...

La verdad es que no le fala razón al obispo de esa ponencia. Para transmitir la fe primero hay que vivirla, cultivar el encuentro con el Señor y vivir la fe de forma integral. Desgraciadamente, los cristianos laicos y muchos sacerdotes hemos descuidado, en los últimos tiempos, la contemplación en pro de un actividad desmesurada y que por falta de lo primero ha resultado infecunda. Por lo tanto, el equilibrio entre contemplación, comunión y misión es fundamental.